Los Límites del Control

Obsesionado por la seguridad, el mundo contemporáneo ha conseguido transformar, la en otros tiempos placentera experiencia de viajar, de conocer otros lugares, en una pesadilla Kafkiana: controles infinitos, complicadas políticas aduaneras, oficiales de migración con caras temibles, manoseos no deseados y filas interminables, todo parece conjurarse para transformar al viajero en un sospechoso, un intruso. Más de dos décadas después de la caída del muro de Berlín, en la autoproclamada era de la globalización, las fronteras son reforzadas en nombre de la protección frente a un enemigo sin rostro, un Otro que lleva consigo una lista de adjetivos no bienvenidos.

Esas fronteras, puentes, líneas imaginarias que dividen y organizan estados, razas, culturas y territorios son las coordenadas que Of Bridges and Borders trata de repensar desde la perspectiva del arte. Concebido e iniciado por el artista y curador Sigismond de Vajay como un proyecto abierto y participatorio en el 2007, convertido en el 2009 en el más que recomendable libro que contiene una amplia combinación de contribuciones de artistas y escritores, hoy toma la forma de una muestra en la Fundación Proa con ocho de esos artistas.

Primer paso en Argentina, Gianni Motti, 2011

Una selección que junta artistas de seis paises diferentes aunque todos pertenecientes a la misma generación y que incluye algunas obras que fueron realizadas especialmente para esta exposición. Tal es el caso del multiforme artista italiano Gianni Motti, cuyas muy simples, pero ultra-efectivas acciones le otorgaron el apodo de terrorista del mundo del arte.

Siempre jugando en la fina línea entre lo legal y lo ilegal, el paraguas del arte le permite hacer cosas que de otra manera probablemente le costarían algún tiempo tras las rejas. Su prontuario incluye acciones como la que hace unos años realizó en Art Basel, exhibiendo Manipulite, un jabón hecho de grasa robada proveniente de una liposucción que Silvio Berlusconi se hizo a escondidas en una clínica suiza. O cuando el transbordador Challenger explotó en el cielo de la Florida, contactar a las agencias de prensa adjudicándose la explosión, o recientemente, durante la crisis de los bancos, convirtió todo el presupuesto para una muestra suya en un museo europeo en los correspondientes 15.000 billetes de un dólar, los colgó del techo de la sala de la exposición y, una vez que la misma terminó, se llevó todo el dinero a su casa.

Para esta vuelta, cuando se enteró que finalmente visitaría la mítica Argentina por primera vez, decidió dejar su huella aquí. Y lo hizo, literalmente: un grupo de asisitentes tuvo que esperarlo en Ezeiza con un bloque de cemento fresco para que él imprima su primer paso conquistador en el país, cuyo resultado está a la vista en Proa. Los rumores dicen que también quiere encontrarse con Maradona para tan sólo lustrarle su pie izquierdo, pero eso seguramente será parte de otra historia.

Una casa digestiva para un piso patera para Lavapiés, con Mouhamadou Bamba Diop, Josep-María Martín, 2009-2010

La migración, sus causas y sus consecuencias impregnan tanto las instalaciones de Carlos Garaicoa y la de Josep-María Martín . Garaicoa, un artista cubano, desarrolló su trabajo llamado Welcome, un metódico  agrupamiento de invitaciones recibidas por e-mail para participar de sorteos de Green Cards, que le fueron enviadas durante el mismo tiempo que no podía ingresar a los EEUU por razones políticas.

El trabajo del español Martín, El viaje de Bamba, es el resultado de una investigación sobre el hogar como un organismo que digiere la memoria personal y colectiva. Siguiendo el camino de Bamba, un inmigrante ilegal senegalés que vivía junto a otros dieciséis compatriotas en un departamento del barrio de Lavapiés en Madrid. Martín desarrolló un proyecto multidisciplinario presentado aquí como una instalación donde texto, video, música y escultura materializan diferentes maneras de contar una misma historia. Una tragedia empapada de sangre tan roja como el color que llena la sala de la instalación, pero donde la esperanza y la posibilidad de cambio nunca desaparecen. El arte puede ser una manera de entender estas estructuras sociales, pero también, como en este trabajo, una forma de deasfiarlas, ayudando a construir una nueva vida.

Beautiful Steps #6, Lang/Baumann, 2011

Mientras que el video de John Bock, Lusttorte (la torta del deseo), juega con la idea del caos y prueba los límites del mal gusto germánico en una larga, surreal y circular performance, el dúo Lang/Baumann presenta un perfecto ejemplo de sus creaciones, siempre desafiando las fronteras entre el arte y la funcionalidad: Beautiful Steps #6 flota en el espacio como una blanca e inmaculada escalera que va y viene de y hacia ningún lado, exquisitamente no-conectando la librería y el Café de Proa. El dúo tiene también planes de intervenir el puente de Figueroa Alcorta en Recoleta cubriéndolo con su paleta ornamental de colores psicodélicos setentistas: el gobierno de la ciudad tiene la última palabra, esperemos poder disfrutarlo.

Reacción, Jorge Macchi, 2010 & Ur Collage, Thomas Hirschhorn, 2008

O_O, Fabryce Gygy, 2011

El clímax de la inauguración en Proa del sábado pasado fue la crónica de un accidente anunciado. En la sala donde 118 Ur Collages de Thomas Hirschhorn cubren dos paredes con su melancólico vanguardismo y el chillón contraste entre las imágenes de deseo que la industria de la moda produce y los desastres de la guerra, dos objectos más completaban la puesta. De un lado, O_O de Fabrice Gygi, una escultura hecha de cuero marrón y hierro, una alegoría sobre la violencia, la seguridad y la libertad que juega con la forma de la pelota del declarado deporte nacional, el pato, y con la del potro de gimnasia, en su manera más fálica imaginable. Del otro lado, la obra de Jorge Macchi, una valla de contención transparente, que permitía un dialogo con las otras dos obras: una forma de proteger al espectador virgen frente a los collages de Hirschhorn y una contraposición a la contundencia corpórea de la obra de Gygy.

Pero lo que tenía que ocurrir, ocurrió. Una cautivada visitante, inadvertidamente rozó la escultura de cristal, provocando su caída y haciéndola estallar en miles de fragmentos. Que el nombre de la obra fuese Reacción no provoca entonces sorpresa, como tal vez no sea coincidencia que la autora del “crimen” sea una novelista cuyo último libro lleva por título Los daños materiales. Una interesante, “imprevista” casualidad que podría funcionar como una buena metáfora de toda la exposición.

A veces los cercos, las fronteras y los límites tienen que ser destruídos, y a fin de cuentas, poco importa si ocurre gracias al arte o por accidente.

Los restos de Reacción de Jorge Macchi

Of Bridges and borders
Hasta principios de Marzo

Fundación Proa
Av. Pedro de Mendoza 1929, Buenos Aires, Argentina

Horario
Martes a Domingo de 11 a 20 hs

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