Arte fuera del marco

Lejos de ser un movimiento unívoco y homogéneo, el arte conceptual – tal vez uno de los términos más vapuleados dentro del ámbito artístico- fue un conglomerado de diferentes acercamientos a la práctica estética que buscaban poner en cuestión no solo el objeto de arte, sino también su sistema mismo. Un arte con obras en donde la idea tenía la importancia primordial y en donde la forma material era secundaria, efímera, pobre y a veces hasta desmaterializada. Un arte que buscaba escapar del confinamiento cultural en el que se vivía, que rehuía de los sacrosantos muros de marfil del museo como institución legitimadora y que logró repensar sus formas de presentación, de distribución y de consumo. Un arte-idea desmercantilizado que quería transformar el mundo del arte en una institución más democrática. Una utopía que fue tomando cuerpo en lugares y sociedades tan disímiles como Düsseldorf, Vancouver, Buenos Aires, Londres, Amsterdam, Sidney, Nueva York o Río de Janeiro por solo nombrar algunas, en tiempos donde la palabra globalizado aún no figuraba en los diccionarios.

Detalle de 14 AGO 1968 de On Kawara. Fotografía de Ariel Authier


 
Dividida en cuatro salas, la muestra curada por Rodrigo Alonso continúa en parte la investigación comenzada con Imán Nueva York, que hace exactamente un año poblaba las salas de Proa . Pero mientras aquella exhibición exploraba las relaciones, influencias y producciones de la década del ’60 a través de la obra de artistas argentinos que habían establecido residencia en Nueva York, la actual, con un enfoque más internacional, busca dar cuenta del giro producido en las artes visuales en la década que siguió a 1965, los años de la irrupción del arte conceptual.

Leopoldo Maler - Homenaje. Fotografía de Ariel Authier


 
Ya desde su título, Sistemas, Acciones y Procesos 1965-1975, la muestra en Proa propone un acercamiento general a algunas de las manifestaciones de aquel arte. Incluyendo más de cien dibujos, pinturas, esculturas, fotografías, videos y registros de performances y acciones artísticas, intenta traer al público local obras de artistas clave, para comprender un poco mejor de qué se trata el arte de los últimos cincuenta años. Pero lejos de anclarse en un recorrido histórico, la muestra busca establecer conexiones entre las diferentes obras y los diferentes artistas con los núcleos temáticos que ordenan las salas de exhibición: las investigaciónes plásticas, las acciones fuera de los circuitos tradicionales del arte, la primacía del concepto sobre la materialidad y la relación entre arte y sociedad.

Detalle deThrowing three balls in the air (best of thirty-six attempts) de John Baldessari. Fotografía de Ariel Authier


 
Uniendo desde el comienzo del recorrido la obra de artistas locales con internacionales, la primera sala funciona como una suerte de introducción. Usando como antecedente la Obra n°442 de Raul Lozza, -quien con sus composiciones basadas en formulaciones matemáticas y su empleo racional del color buscaba abandonar la espontaneidad que caracterizaba la creación pictórica de mediados de siglo- y mezclandola con las sistematizaciones de la vida cotidiana de las pinturas fechadas de On Kawara o con los Vivo Dito en Piedralaves de Alberto Greco, un grupo de diecisiete fotografías que muestran al artista señalando personas, objetos u animales para con ese simple gesto convertirlos en su arte: “enseñar a ver no con un cuadro, si no con un dedo”, como el artista manifestaba.

"Study for Hologram" de Bruce Nauman. Fotografía de Ariel Authier


 
Pero si las claves de la muestra ya están en esta primera sala, también están algunos de sus problemas. Si bien muchas de las las obras de arte conceptual pueden, a primera vista parecer  herméticas, áridas y hasta aburridas, en su gran mayoría esconden un agudísimo sentido del humor y nada más lejos de sus intenciones que la solemnidad del marco exhibitivo tradicional. Las obras de John Baldessari son un claro ejemplo de esto, tanto su “Throwing Three Ball in the Air to Get A Straight Line (Best of Thirty-six Attempts), (Tirando tres pelotas en el aire para conseguir una línea derecha (lo mejor de treinta y seis intentos)) como el video I am making art (Estoy haciendo arte), juegan con un humor casi absurdista a la Beckett. Cosas parecidas pasan con las obras de Bruce Nauman, Bas Jan Ader, Douglas Huebler, o tantas otras presentes en la muestra. El problema es que, en el entorno cuasi taxonómico y de colección museística propuesto en parte por la cantidad de obra presentada, cuesta un esfuerzo mayor encontrar esa veta cáustica, a mi vista, fundamental.

Vista de la instalación de Measurement: Plant (Palm) de Mel Bochner y From Sunset to Sunrise de Dan Graham. Fotografía de Ariel Authier


 
Por otro lado, si se hace difícil escuchar que Baldessari está canturreando I-a-m-m-a-k-i-n-g-a-r-t, mientras hace las letras con su brazos, el video pierde gran parte de su sentido, o por más grande que sea el plasma mostrando Day´s end de Gordon Matta-Clark- una película de más de 20 minutos filmada originalmente en super 8 – dista mucho de ser algo disfrutable en estas condiciones. Claro que el tema del adecuado display de obras audiovisuales no es un problema privativo de esta exhibición, ni de Proa solamente, parece ser un mal endémico por estas latitudes. Pero en una muestra en donde el arte abordado hizo justamente hincapié y repensó los sistemas de presentación, resultan un tanto paradójicos algunos descuidos exhibitivos.

Detalle de Energía Vegetal de Victor Grippo.Fotografía de Ariel Authier


 
Más alla de su por momentos excesiva matriz acumuladora,-que hace eclosión en la segunda sala, la más grande de la muestra- Sistemas, Acciones y Procesos contiene varias obras imprescindibles producidas durante esa década en donde el arte redefinió sus límites y sus posibilidades. Desde la documentación de aquellas que usaban y a la vez cuestionaban los medios de comunicación de masas como el Happening  para un jabalí difunto de Roberto Jacoby, Raúl Escari y Eduardo Costa – la detallada difusión mediática de un evento que jamás había pasado -; los lacónicos relevamientos fotográficos de Dan Graham; las utópicas uniones metafísicas entre el arte, la vida y la tierra en la matérica obra de Victor Grippo; la contraposición entre naturaleza y los sistemas racionales de Mel Bochner, las subversivas inserciones en cicuitos ideológicos de consumo de Cildo Meireles -sus modificaciones de las botellas de Coca Cola con textos adulterados y devueltas al mercado, reciclaje mediante- hasta las versiones más explicitamente políticas como el proyecto Hacia un perfil del arte latinoamericano organizado por Jorge Glusberg,  que reunió a distintos artistas del mundo bajo un formato portátil. Un arte que le hizo frente a la política pero no simplemente para hacer arte político, sino para hacer políticamente arte, repensando enteramente sus formas.

Inserciones en circuitos ideológicos. Proyecto Coca-Cola de Cildo Meireles. Fotografía de Ariel Authier


 
Si el libro fue sin dudas uno de los formatos preferidos y más utilizados por muchos de estos artistas, la publicación del catálogo Sistemas, Acciones y Procesos 1965-1975 conforma uno de los puntos altos de la exhibición, en donde al registro de las obras presentadas se les suma un más que necesario material escrito que incluye desde textos teóricos, documentos históricos y manifiestos, que ayuda a tener una imagen más completa del período. Además, se organizará un coloquio que durante el 25 y 26 de este mes, reunirá a especialistas en el tema como Alexander Alberro o Cristina Freire y a varios de los artistas presentes en la muestra, para seguir discutiendo y revisando los ecos de una época importantísima en el desarrollo de las artes visuales del siglo XX. Dos formatos, – el libro y el evento- en los que seguramente se siente mucho más cómoda que en las paredes blancas, una práctica artística que redefinió el estatus del arte y su función dentro de la sociedad y cuyas preguntas y problemáticas siguen siendo vigentes hoy, a casi medio siglo de sus primeras manifestaciones.

Detalle de Inserciones en circuitos ideológicos. Proyecto Coca-Cola de Cildo Meireles. Fotografía de Ariel Authier


 

Sistemas, Acciones y Procesos, 1965-1975

hasta fines de Septiembre

Fundación Proa
Av. Pedro de Mendoza 1929, Buenos Aires, Argentina

Martes a Viernes de 11 a 19 hs

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